lunes, 17 de agosto de 2015

TRABAJO O DEPENDENCIA



El trabajo es el medio por el que cada uno encuentra la expresión de sí mismo. El mendigo o el rentista no trabajan. No revelan nada significativo. Ni el especulador tampoco, ni el jugador de azar revela nada tampoco. El trabajador con su actividad  revela algo oculto que carecía de significado.
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Tampoco el pescador que come sus pescados trabaja. Trabajar es un acto social. Es la realización de una idea (o varias eslabonadas) en un producto acabado. Equivale a la transformación de uno o más hechos en algo valioso. El valor del producto se mide por el beneficio que aporta a la sociedad. Esta actividad se llama trabajo. No hay trabajo que no parta de una idea originaria. El trabajo posibilita la socialización de una idea personal. El trabajador se reconoce en el mundo por el trabajo que realiza. Expresa su singularidad mostrando el significado que aporta con la manipulación de una materia. El picapedrero con cada golpe de pico revela un hecho significativo. La piedra ni es la roca de la que la extrae ni es igual a la piedra que le precede. El trabajador puede anticipar el resultado que va a producir y lo realiza. 
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El trabajo se convierte en sufrimiento cuando las ideas impuestas por otro imposibilitan realizar las propias. Es ingrato trabajar para las ideas de otro sin aportar nada propio. No hay expresión personal. El trabajador anónimo, como el esclavo, no se reconocen en su trabajo. Entregados plenamente a una actividad anónima no pueden desvelar quienes son en el mundo. Saben qué son pero no quiénes son. No pueden reconocerse en la masa despersonalizada. El mundo entonces, sólo les reconoce por sus actos de consumo. Son absolutamente dependientes.
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Sin embargo, el trabajo nunca es una condena tácita aunque el abandono sí pueda serlo. Quien somete a un cuerpo despojándolo de sus ideas, lo explota, pero la posibilidad (a veces remota) de introducir las propias ideas en el curso de una producción siempre existe. Siempre es posible idear cómo perfeccionar un producto, cómo superarse y cómo mejorar una habilidad. Aunque, aclaremos, no es suficiente el retorno social que se deriva de la creatividad para liberarse finalmente del yugo servil hacia una idea impuesta.
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El producto surge originariamente de alterar el devenir causal de los hechos naturales. Un trabajo proactivo que ignore los efectos que secunda en la naturaleza, obtiene un reconocimiento incompleto.  El valor producido dentro de una esfera cultural, o a lo sumo, humana, no es suficiente para reconocerse esencialmente como ser vivo en el hábitat natural (La gran comunidad de seres vivos que nos proveen de alimento y permiten ubicarnos en el sentido de ser humanos). El trabajador sigue dependiendo de un aparato consumista que le proporciona su lugar en el mundo. Esta deficiencia crea disfunciones instintivas en la población activa. Se traduce en enfermedades autodestructivas que destruyen endémicamente a los seres humanos. La creatividad dirigida a un sentido último vinculado a la Vida bios, vitaliza la inextricable relación entre cuerpo mente otorgando más salud, entendida como potencial expresión de vida.
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joanbähr@ymail.com

martes, 24 de febrero de 2015

TRAZOS CONSTITUCIONALES PARA UNA NUEVA ECONOMÍA MUNDIAL ORIENTADA AL BIEN COMÚN



La idea es 

                 -fomentar un equilibrio entre el ideal puro de la economía liberal en el que el bien común resulta de la confrontación de los intereses económicos particulares, y el ideal  de la economía socialista donde el bien común direcciona los intereses económicos del individuo.


EN LA ECONOMÍA LIBERAL


Se trata de,
 -Minimizar todas las medidas intervencionistas que afectan el cociente natural beneficio/riesgo impidiendo una competencia abierta de mercado libre que atomice la oferta y ajuste los beneficios a unos precios competitivos. -Atomizar la oferta y propiciar la pequeña empresa recuperando la cercanía entre la dirección, la propiedad, la actividad y el trabajo de la empresa. -Estimular la calidad de los productos.
                1.-Suprimir las SA y todas las formas jurídicas de empresas que encubren la propiedad directa de las personas físicas con el fin de equiparar el riesgo del capital invertido con el riesgo personal del socio-propietario. Los socios son directamente responsables jurídicamente de las ganancias y pérdidas de su empresa y de las infracciones que cometa la empresa hasta sus últimas consecuencias. Deberán responder con sus bienes personales y su persona de los impagos y de los delitos que ocasionen sus empresas. Esta medida no exime a los especuladores bursátiles, propietarios de fondos de inversión u otras formas de especulación con títulos de propiedad.
                2.-Suprimir las ayudas al sector privado con el dinero público. La calidad de los productos, la innovación técnica y la confianza que infundan las empresas son el mejor reclamo para ganar clientes en un mercado libre.
                 3.-Suprimir los derechos de patentes, de imagen, de autor, o cualquier derecho que privatice una creación intelectual. Las empresas como las personas competirán libremente y sin protección legal por sus inventos, descubrimientos,  u otras formas de privatizar unos valores intangibles. El creador debe buscar sus medios para salvaguardar las creaciones de la copia, si los hay, y de explotar su popularidad. El proteccionismo legal termina por fortalecer a una minoría promocionada, obstaculizando la introducción de nuevos emprendedores en la participación del mercado.  
 
 4.-Suprimir las garantías legales para los productos vendidos- Las garantías las establece la empresa a su criterio por la calidad de sus productos y por la confianza y proximidad hacia sus clientes.
5.-Suprimir las garantías legales de depósito u otras formas de rescate estatal para proteger las deudas de la banca. Como cualquier otra empresa deberá ganarse la confianza de sus clientes y crear las medidas de seguridad oportunas para afrontar la oscilación de sus pasivos.  Si en una situación extrema el estado debiera intervenir un banco para salvar a los clientes del incumplimiento de sus contratos con una entidad bancaria,  el banco será socializado y los propietarios responderán judicialmente por los débitos finales que no puedan asumir.
 
6.-Minimizar la intervención del banco central en la gestión de los bancos privados aunque sí se auditará la transparencia de sus operaciones. El B.C puede abrir cuentas privadas seguras a los ciudadanos que quieran depositar y disponer de las facilidades bancarias para la gestión de su dinero.
7.-Libre contratación y despido de trabajadores en la legislación laboral .
8.-Minimizar las normativas legales de regulación de los mercados.
             9.-Verdad y transparencia.   -Obligación legal de veracidad en las promesas publicitarias, cumplimiento de  contratos y todas las comunicaciones de la empresa con el fin de                       mejorar resultados. Obligación de transparencia informativa sobre la salud de                                          la empresa. -Obligación de no apropiarse de la autoría de un trabajo o una creacin  que  ha realizado otra persona.

 
EN LA ECONOMÍA SOCIALISTA
 
Se trata de asegurar una planificación laboral que proporcione trabajo digno a todo aquél que lo necesite  y del subsiguiente reconocimiento social al individuo por su aportación al bien común. 
 
                       El estado proporciona una renta básica a todos los ciudadanos desempleados que lo soliciten a cambio de trabajo social. La renta debe ser suficiente para cubrir todas las necesidades básicas de nutrición, vivienda, residencia, salud y jubilación. El trabajo encomendado no puede exceder las horas naturales de rendimiento físico y debe respetar en todo lo posible las afinidades, conocimientos y preferencias del individuo para realizarlo*.
 
                       La negativa de quienes niegan su trabajar o no cumplen con su obligaciones laborales, se penaliza con su destitución de la renta básica o con recortes significativos. 
                      Concierne a los municipios la gestión y planificación principal del trabajo social de sus ciudadanos. El estado coordina y pone los medios para que los municipios puedan administrar el trabajo social de sus paisanos.
 
 CORRECCIONES DEL MERCADO
 
 
 
Las universidades públicas se encargarán de investigar en tecnologías de beneficio social que por motivos de rentabilidad económica no desarrolle el sector privado.
El estado se reserva el derecho a crear las instituciones y unidades de producción para satisfacer las necesidades educativas, de salud, de vivienda y de atención social que el sector privado no pueda abastecer en calidad y precios asequibles para el conjunto de la población.
              Los instrumentos del estado para regular la economía básicamente serán la gestión de impuestos y la fijación de la renta básica.
  • Con la gestión de impuestos el estado regula la redistribución de la renta.
  • No hay tasa de paro por lo cual las empresas para atraer trabajo tienen que mejorar las condiciones de la renta básica regulada por los municipios. Un aumento en la renta básica disminuye los beneficios del sector privado y mengua las diferencias salariales de una economía hipertrófica. Un descenso de la renta básica reactiva una economía privada a la baja.
 
 
 GESTIÓN TRIBUTARIA.
  • Se trata de incentivar la reinversión de beneficios y erradicar los paraísos fiscales y estimular el consumo de productos "limpios". Se aventajan las actividades empresariales sostenibles pese a la posible disminución de la producción general y el decrecimiento global.
  • Se promueve la modificación cualitativa de los estándares de bienestar social: nuevas tecnologías más "limpias" reemplazarán las tecnologías más contaminantes conduciendo la población hacia nuevos estándares de satisfacción alejados de la degradación medioambiental y el consumismo convulsivo.
  •               Se suprime el impuesto sobre las empresas.  Los impuestos se gravarán directamente sobre los dividendos que genere el patrimonio de la empresa a sus accionistas. Se imputa directamente al tipo que impone el país de residencia del contribuyente.
                     En general la carga tributaria deberá ir imponiéndose con preferencia sobre los bienes de consumo (impuestos indirectos), más que por las rentas ingresadas. Cada consumible tendrá su impuesto objetivo según sea de necesidad general (y por su impacto ecológico) y subjetivo por el número que represente en la cuantía de productos de la misma clase en posesión de comprador.
Se introduce un impuesto sobre la huella ecológica. La Tierra no es un bien consumible. No es un medio de producción. No es un valor para la explotación. Es el hogar en el que  los todos seres vivos interactúan como un sistema complejo que denominamos Vida. Quien deja huella ecológica debe restituir el daño que produce al planeta con su actividad.
 
 
 POLÍTICAS  LOCALES.
Para que el orden de una nueva economía mundial basada en estas características pueda tener efecto, es necesario propiciar  el acceso de las personas a las cuestiones que afectan sus preferencias de vida y la situación medioambiental de la región en la que viven.
Los patrones de una nueva forma de bienestar social exigen que los habitantes de una comunidad puedan interactuar con los poderes centrales del estado para participar en las decisiones que afectan su situación concreta en el entorno medioambiental que ocupan. Esta interactuación solamente es posible escalando el poder desde la practicidad del individuo en su municipio concreto hasta culminar en la gobernanza de un poder central.
Es necesario que el trabajador pueda decidir sobre el trabajo social en el que se siente bien. En el ámbito municipal el trabajador debe encontrar donde optimiza el potencial de su creatividad para el bien de la comunidad vecinal. La cosificación del trabajador en la empresa privada se remunera más en el mercado de trabajo por este motivo.
 
 
*Citando a William Morris en su obra “Trabajo útil Vs.Trabajo inútil” de 1885, “El trabajo valioso lleva consigo la esperanza del placer en el descanso, en la utilización de lo producido y en nuestra habilidad diaria y creativa. Cualquier otro trabajo carece de valor. Es un trabajo de esclavos, un mero esfuerzo para vivir, un mero vivir para esforzarse”




domingo, 5 de octubre de 2014

LAS NUEVAS FORMAS DE ECONOMÍA: FIN DEL PATERNALISMO DEL ESTADO


El paternalismo de estado está llegando a su fin. La fórmula persuasiva de proteger a los buenos ciudadanos a cambio de decidir por ellos lo que les conviene, ya no es más creíble. El estado no ha sido capaz de protegernos de las estafas mundiales orquestadas por la banca ni de los abusos de las multinacionales para obtener ventajas frente a los pequeños empresarios.  Por el contrario, los casos crecientes y extendidos de corrupción en el seno de las cúpulas de poder hacen pensar, cada día más, que es de ellos de quien debemos protegernos. El estado hoy es un ente que trata al ciudadano como un cliente al que debe satisfacer mínimamente por intereses propios desligados del pueblo. Los partidos, son empresas que compiten entre ellas para ganar cupo de poder, lejos de revisar sus ideales e investigar cómo aplicarlos. En este delicado intercambio con el cliente, el estado busca contentar sus necesidades ociosas, económicas e identitarias. El bienestar, es la palabra mágica que compra el alma de los ciudadanos. Hoy ya no escandalizan estos comentarios
Pero la propia dinámica social está socavando esta pretendida seguridad del estado que avala para el ‘buen ciudadano’. Uno de los signos de esta revolución social son las nuevas formas de organización ciudadana  que van surgiendo. Lo lamento por aquellos devotos ciudadanos controlados por las instituciones oficiales, pero hay que caminar a favor de la sostenibilidad y el aprovechamiento los recursos naturales. Compartir, es el nuevo paradigma que está aflorando con las nuevas tecnologías. No es menos sorprendente el nivel de fiabilidad horizontal que permite estos nuevos tipos de intercambio social. Lo denominan ‘economía colaborativa’. Es necesario, pues, reconsiderar el papel intrusivo del estado, escondido bajo la falsa seguridad para el ciudadano. 
    En mi barrio so pretexto de barullo para el vecindario no se dan licencias para apartamentos turísticos. El incivismo de algunos y la incapacidad del ayuntamiento para gestionarlo, no debería saldarse con una prohibición que capa la libertad de los ciudadanos para compartir su vivienda o cederla a cambio de unos ingresos. Comprendo que el trust bancos-estado-grandes empresas esté atemorizado ante la amenaza de esta economía que mejora la sostenibilidad del planeta; tal vez en números enteros signifique un decrecimiento del PIB pero en calidad medioambiental no dudo que significará un significativo crecimiento. No es ningún secreto la presión de los hoteleros para erradicar de los barrios en lo posible este tipo de transacciones. Quien alquila una habitación, está optimizando el aprovechamiento de los recursos naturales y el esfuerzo humano para construir su piso. Quien comparte un viaje en coche optimiza el aprovechamiento del carburante que gastaría igualmente viajando solo. Quien alquila su piso tiene que desplazarse a otro piso más pequeño o compartir con otros. De este modo, visto en conjunto, con menos recursos naturales y menos agentes contaminantes, puede preservarse las necesidades de consumo. Es más sostenible y créanme, esto se siente en el espíritu de las personas que participan de estos nuevos modelos.
Estoy de acuerdo, hay que crear nuevas regulaciones adecuadas para proteger al ciudadano de abusos y de posibles infractores en este nuevo tipo de organización social; hay que minimizar los perjuicios y fiscalizar las nuevas formas de economía.  Considero que este debería ser el papel de las instituciones en su misión esencial de optimizar la convivencia de los ciudadanos. Compartir automóviles, rentabilizar los pisos, la wilkipedia, y cuantas formas surjan para mejorar la sostenibilidad es un adelanto social para la supervivencia y felicidad humana en este planeta.


Joan Bähr
joanbahr@ymail.com

lunes, 14 de julio de 2014

LA DEBILIDAD DEL HUMANO


No hace mucho, leí estupefacto que una persona moría devorada por un león en presencia de sus familiares, quienes, desde el coche que abandonó para fotografiar de cerca al animal, contemplaban el espectáculo aterrados.
No es que tal insensatez sea un fenómeno muy común entre los visitantes de la reserva, pero creo que en algún grado la desconexión general del ser humano con el medio biológico en el cual ha evolucionado le ha hecho perder un saber instintivo cuyo vacío ha sido ocupado por una estúpida visión paternalista de la naturaleza. Hasta los documentales emitidos por televisión sobre los animales tienen que montarse describiendo un pequeño argumento con final feliz para el destino del animal que no hiera el bienestar moral del espectador.
Da qué pensar esta desidentificación entre el hombre y la naturaleza. En Girona, alguien que sufrió una fuerte indigestión denunció al ayuntamiento por dejar crecer en un parque público el tipo de setas que ingirió. El ayuntamiento tuvo que erradicarlas de sus parques. La domesticación deliberada de la naturaleza por el hombre, oculta que integramos un sistema orgánico en el que el buen funcionamiento de una de sus células se corresponde con el buen funcionamiento de células de otras clases, que son justamente las que le permiten optimizar su potencial. Y recíprocamente ésta es la que con su buen funcionamiento facilita que a su alrededor el sistema prosiga reproduciéndose con estabilidad.
  Nuestras especiales facultades no deberían pervertirse con la desconsideración hacia otras especies vivas, extinguiéndolas o “humanizándolas”, pues son éstas las que despiertan en nuestro cuerpo el saber instintivo y vegetativo sobre el que nuestra cognición debe asentarse para poder navegar hacia su plenitud. La perversión del sistema, o enfermedad del sistema, se evidencia cuando destruimos a nuestro alrededor las manifestaciones naturales de la vida que nos protegen psíquicamente del adormecimiento mental, del cual se aprovechan los mandatarios para infundirnos esta falsa seguridad institucional que llevó al pobre desgraciado a creer que podía fotografiar al animal salvaje' respetuoso' con los turistas que han hecho el costoso viaje hasta ahí. 

domingo, 20 de abril de 2014

VIERNES SANTO

Para decir 'yo' hay que considerar la existencia de algo que no soy yo. No es suficiente con no-ser una piedra, no-ser un árbol o no-ser una hormiga. Somos 'yo' en referencia a otro como yo, que no soy yo. Y quiero decir con esto que la consideración del 'tú' está implícita en la primera persona del singular. Sin embargo, aunque yo no sea otro, no hay como situar esta separación fuera de la esfera común que reúne a ambos.

  Nuestra actividad se mueve en dos direcciones anversas: 1.- activamente: del 'yo' al 'no-yo' y 2.- pasivamente: del 'no-yo' al 'yo'.
  El territorio, la naturaleza, la cultura y los caracteres familiares nos posicionan en un 'yo' no elegido, que se comporta en consecuencia. Y quien escoge su territorio, instrumentaliza la naturaleza, y reformula la cultura es el 'yo' decidido a ser quien quiere ser.
    En centro de esta antinomia puede aparecer el 'yo' creativo, benéfico, respetuoso, ecuánime, y también sus respectivos antagónicos.

   Jesus crucificado, quien vino a redimir al mundo de sus pecados, sería un yo beneficioso, crítico con su cultura contempránea. Alguien que predicó una relación de valores que no observaban unas leyes morales al uso de la época. El 'yo' activo de Jesús, escogió ser una vida para la cual el 'no-yo' de la las viejas usanzas, no se pudo adaptar. Su muerte aligeró el peso de unos valores antiguos y pecaminosos, -a criterio de sus seguidores-, en el inicio de una gran revolución moral.
   Sin embargo, el 'yo' activo no buscó oquedades en las viejas escrituras para reinterpretarlas, y se  aventuró en el sectarismo o en el soliloquio personal. No sorprende, pues, que clavado en la cruz, Jesús dudara en lo más profundo de sí mismo al proclamar la célebre frase "Díos mío, Díos mío, porqué me has abandonado". Las manos limpias de Pilatos, la ley romana de Herodes, y el pueblo hebreo coreando su culpabilidad, se instauraban como el 'no-yo' anónimo en la identidad de Jesus de Nazareth, que rechaza al 'yo' autor de sus ideas.
  
 La actualización de unas leyes moralmente prescritas en la vida de un pueblo, sí, requirió de una voz que avanzara otro modo de pensar acorde con la necesidad de emancipación de las personas. Pero Jesús no está fuera de la comunidad que le da muerte, a la que ama y desea salvar y que le corresponde así. Amar a los demás es amarse a uno mismo, ya que el 'no-yo' es inseparable del ‘yo’ en la plenitud del individuo –plenitud del espíritu-. Jesús es también parte del Todo del cual se siente separado, y al que denomina Dios, Y tal vez sea esta la causa del abandono que invade al hombre en su crucifixión.

  Ruego nadie se sienta ofendido por estas reflexiones dentro del máximo respeto a la tradición.

sábado, 22 de febrero de 2014

ELIMINANDO CAPAS


Capas de intermediarios entre el árbol frutal y mi plato.
Capas de tecnología entre mis amigos y yo.
Capas de petróleo entre la naturaleza y mi barrio.
Capas de contaminación hasta el cielo.
Capas de ozono que desaparecen.
Capas de informativos entre lo que sucede y lo que me entero.
Capas de inversores entre el banco y mi bolsillo.
Capas de pesticidas entre la cesta y lo que muerdo.
Capas de látex en el mejor momento del amor.
Capas de impuestos entre la corrupción y los contribuyentes.
Capas de hipocresía entre lo que dicen y lo que hacen.
Capas de publicidad entre lo que gusta y lo que se compra.
Capas de grasa hasta el peso recomendado.
Capas de pintura en los materiales naturales.
Capas de barniz entre la verdad y la mentira.
Capas de formularios para solicitar ayudas.
Capas de asfalto amagan la naturaleza de la tierra.
Capas de mandos entre los que dictan y los que matan.
Capas de extrañeza entre los electores y sus dirigentes.
Capas de incredulidad ante lo que sucede a diario
Capas de conformismo entre lo que se quiere y lo que hay.
Capas de césped entre la injusticia social y la 'afición' narcotizada.
Capas de textos entre el filósofo y su percepción directa.
Capas de experiencia marchitan la frescura del niño.
Capas de polvo en los deberes olvidados.

Decapar es exigir autenticidad.

joanbahr@ymail.com

domingo, 5 de enero de 2014

SER PÚBLICO-SER PRIVADO


El tamaño natural de un grupo humano para resolver sus cuestiones de convivencia viene determinado, en general, por la distancia auditiva entre un hablante, empleando un tono de voz cómodo, y el oído de sus receptores. A esta distancia son todavía perceptibles algunos de los registros comunicativos que se perderían para un receptor muy alejado físicamente del hablante o en un entorno geográfico distinto. Esto ya fue dicho en la entrada precedente de este blog. Ahora mi propósito es describir algunos efectos que ocasionan las herramientas mediáticas, cuya función es amplificar el mensaje auditivo, o audiovisual, extralimitándolo de la comunicación fisiológica entre humanos.

A nadie le es indiferente, por ejemplo, situarse en la proximidad o en la lejanía de un líder mediático que utiliza micrófono. Los más alejados en el área de afluencia, deben resignarse a un pobre contacto visual del comunicante, que impide completar la lógica discursiva  con su lenguaje corporal.

La instalación de pantallas auxiliares utilizadas para enmendar este déficit, introduce imágenes trabadas con fonemas que a los pocos minutos son identificadas como el cuerpo y la voz reales del individuo. La inmersión emocional e intelectual del oyente en el discurso del hablante, le hace olvidar la realidad digital de estos registros básicos. Estamos habituados a identificar en nuestra percepción materiales no humanos (grabaciones acústicas, reproducciones digitales…,) con expresiones humanas  y esto parece no alterar la entrega personal a lo real. ¡Pero sí!, hay una fractura con la realidad aunque pase desapercibida en nuestra experiencia sensible. La reproducción digital de un líder mediático tendría que desdoblarse en la mente del espectador, para no confundirla como aquél en propiedad. El cotidiano personal está invadido de engañosas reproducciones, algunas con más pretensiones de realidad vivida que otras. Un estudio pormenorizado revelaría muchos grados de distorsión de lo real que pasan desapercibidos. Solo por existir una alteración espacial y temporal ya hay un grado de distorsión. Lo grave es que nos somos muy receptivos a una comunicación sin suelo, en la que se desatienden los datos sensibles de primer orden que sostienen el oleaje de significados emitidos, constituyendo la nuestra, una percepción frágil y muy vulnerable. En lo político, se media el intercambio de mensajes con la ciudadanía, utilizando personajes ficticios, suficientemente despersonalizados, estudiados y neutros, como para marginar de la comunicación cualquierdato sujeto a la singularidad y a la vida de hecho de los comunicantes. En  este auge de la comunicación fría y distante, también de su parte, el oyente responde fríamente con su voto anónimo o con una actitud distante ante las urnas.



Se han creado espectros mediáticos, falsas identidades, cuyo desenlace suprime de la comunicación la ‘humanidad’ del contacto directo, donde sentimientos y emociones juegan un papel relevante en la formalización de acuerdos y desavenencias. La desafección y el hastío que sufre el líder, entregándose a un personaje calculado para poder liderar, y la incomprensión que siente el ciudadano, por su marginación en la gestión de los  asuntos prácticos que le conciernen, tienen como resultado unas reacciones y deseos desenfrenados destinados a colmar estas carencias afectivas fundamentales.  Algunos de los efectos perversos de estas enormes lagunas en la comunicación política con el ciudadano pudieran ser: el ansia de poder de los dirigentes, la ultra endogamia de los partidos políticos, el consumo fatuo e innecesario de productos novedosos, la superficialidad de las identidades en red, el interés desbordado por acontecimientos deportivos, las aburridas películas de uno contra mil o la ‘horchata espiritual’ de los libros de autoayuda. Nunca insistiremos lo suficiente: Individuo, sociedad y entorno no tienen cómo entrelazarse satisfactoriamente careciendo de una comunicación presencial -verbal, gestual y corporal- en conexión con el escenario natural. La eficiencia tecnológica para conectarnos globalmente, no debería desconectarnos como individuos de los más próximos ni de los intereses ecológicos que nos conciernen para optimizar nuestra vida en común. 

joanbahr@ymail.com

viernes, 29 de noviembre de 2013

EL SABOR DE LA DIFERENCIA




    Es extraordinario que seamos tan diferentes. Aunque la familiaridad con mi propia apariencia física me incapacita para juzgarme ante el espejo, cualquier otro puede percibir algo de lo que soy con solo verme. La forma de gesticular, la expresión del rostro, la fugacidad de la mirada, el timbre de la voz; son solo algunas impresiones que caracterizan mi modo de ser. Pienso, que comunicamos antes por el cuerpo que por la palabra. A veces tengo que girar involuntariamente la cabeza para completar con un rostro una conversación entre desconocidos que oigo esporádicamente a mis espaldas. Por esto, no coincido en absoluto con cuantos suscriben que la comunicación se reduce a la palabra escrita o hablada. Hay en el cuerpo una misteriosa revelación de la persona que difícilmente las palabras pueden agotar. La entonación y la sintaxis enriquecen el mensaje lógico, pero subsisten muchos relieves que preceden a la comunicación hablada. Incluso por teléfono o escuchando la radio, más tarde o más temprano tengo que condimentar lo que oigo con figuras de rostros, cuerpos, o paisajes para tomar tierra en el momento presente. Incluso leyendo una buena novela, no puedo recrearla sin ponerle un aspecto físico a los personajes que la animan. 
   Cuando se trata un asunto muy importante solemos optar por mantener un contacto personal. Lo saben bien los altos dirigentes, quienes, pese a su apretada agenda, se personan donde sea para optimizar la comunicación. Pero, ¿qué es lo que vemos en la animación física del otro?: la singularidad de alguien único para nosotros. Lo extraordinario es que, recíprocamente, yo soy un ser único también para él. Y cuando esto ocurre, entre éste y yo se funda algo especial que restará nuevamente para futuros encuentros. Es así como surge una singular conexión que por separado no tiene ninguna fuerza para existir. En esto reside el éxito del entendimiento entre pequeños grupos de personas: su interrelación corporal. La fonética de unas descripciones constituidas por unos símbolos universales es superada por una comunicación inefable, donde se accede a tantísimos registros imposibles de cuantificar.  
    En el centro de todas las “conexiones interpersonales" aparece una "conexión intragrupal" en la que uno se reconoce y en gran medida,  por los demás con quienes comparte situaciones comunes, aunque ellos, análogamente, se reconocen por otros entre los cuales estoy yo. Esto es lo interesante de la comunicación en las pequeñas comunidades. Miradas transversales dirigidas a éste, aquél o a todos, puesto que todos se conocen y actúan como un cuerpo común, al propio tiempo que cada uno es un universo propio, en el cual constituye su mundo y sus decisiones.
      La política debe orientarse desde lo pequeño, lo recóndito, donde hombres y mujeres pueden adentrarse en unos problemas comunes y ampliar su círculo en cuestiones más generales pero sosteniendo con firmeza su pequeña diferencia. No me cabe duda de que la custodia de los intereses ecológicos está mejor en las propias comunidades que habitan los territorios que en unos dirigentes urbanos y desnaturalizados cuya percepción en cifras y datos nunca se traduce en la vivencia directa de los lugares degradados. Las excepciones pueden deberse a tentadoras ofertas económicas que nunca serían posibles en una sociedad que pudiera ejercer localmente la gobernanza de sus cuestiones cívicas.    

joanbahr@ymail.com

domingo, 27 de octubre de 2013

"GENEROSIDADES"


Veo que existen dos tipos de generosidad, uno que surge desde la culpabilidad y el otro desde la responsabilidad. La carga de la obligación, o el sentido del deber, es lo que crea esta distinción. Cumplir con un precepto arraigado a la culpa, o ser coherente con lo que uno siente, tal vez apunten en la misma dirección pero no tienen el mismo alcance. Cuando alguien mira hacia otro lado para no perder altura en su rango social, engañamos a todos, salvo a uno mismo.
La sociedad va creando mecanismos para suprimir este malestar culposo posibilitando pequeños sacrificios o actitudes que hagan aparentar la adhesión del individuo a una causa noble. Se evita así la fisura de la persona dentro de un entorno de amigos, trabajo, familia. En definitiva, se evita malograr su reputación. En el hacer ecológico, la administración pública habilita instrucciones para el reciclaje de deshechos y suministra consejos para ahorrar energía, pero no mucho más. Con esto parece que la fractura ecológica ya no es responsabilidad del individuo y sí lo es del estado, quien tiene que promover las actuaciones necesarias para corregirla: en él recae la responsabilidad final. Sin embargo, contra lo que pueda creerse, los gobiernos están tan pringados de este falso bienestar social-material como lo están sus electores. La maquinaria industrial, embrutecida por la avaricia general, ha pervertido la felicidad natural del ser humano. Los dispositivos saltan cuando el confort, las posesiones o el entorno en el escaparate de la persona, no están a la altura del enclave social en el que se le ha posicionado . Su felicidad está socializada al abrigo de un anónimo cultural. Afortunadamente o desdichadamente, no nos dejan indiferentes algunos indicios de desproporción que agrietan las capas de la normalidad cotidiana. Ocasionalmente, irrumpe un sentido genuino del deber ante la inquietud de un inminente colapso ecológico. La persona se cuestiona sobre su responsabilidad directa en los alimentos contaminados, en la desaparición sistemática de la vida salvaje y en el deterioro medioambiental en su hábitat. Se apercibe de la desmesura de sus hábitos consumistas, para la salud del planeta. Se necesita mucho coraje y valentía  para realizar el cambio radical de estilo de vida que pueda responder a las exigencias del deber ecológico. La pregunta es, si no nos satisfacen ya más los valores y las costumbres que nos han impuesto, ¿seremos capaces de reagruparnos en plataformas sociales donde exista un modo alternativo de vida que sí tenga un sentido social?. Es el gran reto

joanbähr@ymail.com